“Los derechos humanos como la educación son territorios en constante disputa”

Entrevista a Fabíola Munhoz, Coordinadora de Comunicación y Movilización de CLADE

En las oficinas de Deslengua2, sito en la mesa N° 7 del Bar Queirolo del Centro de Lima, nos encontrábamos de lo más bien haciendo memes, jugando PS4 y tomando unos ricos chilcanos cuando, de pronto y sin anestesia, recibimos una comunicación inaudita (es que nunca nadie nos llama ni escribe). Se trataba del personal de una tal Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (alias “CLADE”), que se encuentra promoviendo dizque una importante campaña en el marco del 30° aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño. Bueno, ellos se comunicaron con nosotros para decirnos que, si bien les parecía que todo lo que publicamos era una porquería, sin embargo, considerando nuestro importante número de seguidores (¡ay, si supieran que la mayoría son trolls fujiapristas!) y que en el fondo somos tan rojetes como ellos, les parecería interesante que estos pechitos publiquen una nota sobre la campaña de marras que impulsan junto con la gentita de UNICEF.

Nosotros inmediatamente nos pusimos a buscar en Wikipedia qué rayos eran CLADE, UNICEF y la Convención sobre los Derechos del Niño (resultó ser un tratado de derechos humanos sobre la niñez que le pondría los pelos de punta a Rosa Bartra, Becerril y Arimborgo), y tuvimos que pellizcarnos varias veces entre nosotros para saber si era verdad que una institución tan trascendente y que trabaja un tema tan importante se había fijado en este humildísimo portal satírico, financiado por ni siquiera nosotros sabemos muy bien quiénes (porque la mayoría de nuestros patrocinadores se han acogido a la confesión sincera en el caso Lavajato y solo nos queda Soros).

Así que en esta oportunidad nos ponemos seriecitos, nos vestimos de etiqueta con ternos de Tiendas Él (que por 150 lucas te dan tuxido, corbata, zapatos, camisa y dos pares de media de vestir… no nos animamos a preguntarles si estaban en remate o si estaban lavando dinero) y, luego de raptar por unas horas a Flor Pablo (a que nadie notó su ausencia en el MINEDU, ¿cierto?) para que nos ayude a redactar unas cuantas preguntas que no nos dejen en ridículo, entrevistamos a Fabíola Munhoz, Coordinadora de Comunicación y Movilización de CLADE. Y he aquí nuestra conversación.

Vamos por partes, como dijo Jack el Destripador. ¿Qué cuernos es la Convención sobre los Derechos del Niño y por qué es tan importante celebrar sus 30 años?

Fabíola Munhoz (responde en portuñol): La Convención sobre los Derechos del Niño es un documento extremadamente importante. Primero, porque es el tratado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas más ratificado en el mundo; todos los Estados miembros de la ONU (menos uno) han suscrito este compromiso por los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Es un documento histórico y sustenta muchas de las políticas de infancia y adolescencia, no solo en nuestra región, sino en todo el mundo.

En segundo lugar, la Convención establece una serie de derechos, entre ellos el derecho a la educación que es con el cual trabajamos; ahí ubicamos el compromiso de los Estados de asegurar el derecho a la educación desde la primera infancia hasta la enseñanza superior, garantizar la gratuidad de la educación, y promover una educación que forme para los derechos humanos, el respeto al medio ambiente, la igualdad de género, la paz y la tolerancia entre diferentes pueblos, culturas, etnias y religiones.

En el marco de los 30 años de la Convención, este año se vienen impulsando varias celebraciones en el ámbito internacional. A su vez, el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas hizo un llamado a los Estados que firmaron la Convención para que presenten informes con los avances nacionales en el cumplimiento del tratado en estos 30 años y promesas renovadas para acelerar su cumplimiento. ¡Hay países donde no solo no se cumple con estos acuerdos, sino que hay por el contrario retrocesos!

Pero esa Convención… ¿para qué sirve, ah? Porque si ya lleva 30 años y todavía no se solucionan las desigualdades de acceso y de calidad que afectan a las niñas, a las infancias indígena, afrodescendiente, LGBT… hay asesinatos sistemáticos de estudiantes afrodescendientes, bullying homofóbico, niños indígenas que no pueden estudiar en su lengua materna, reducción en la inversión en educación, menos cuotas y becas, más desigualdad entre educación privada y pública… ¿Vale la pena celebrar los 30 años de la Convención? Responda sin llorar, por favor.

Es importante entender que nuestra celebración tiene un sentido crítico. Se trata de aprovechar este momento de la agenda pública para hablar de lo que no se ha avanzado; en ese sentido nos parece que, a pesar de todo, hay muchos logros impulsados desde la Convención en lo institucional y en los marcos legales y políticos de los países que la firmaron. De hecho, muchos de ellos han armonizado sus legislaciones internas instaurando, por ejemplo, sistemas integrales de protección de la infancia.

Además, la Convención aportó una mirada distinta de la niñez. Los menores de edad antes tenían que someterse a disciplinas o concesiones impuestas por los adultos. Eso cambió a partir de la Convención, porque las niñas y los niños pasaron a ser vistos como sujetos de derecho, es decir que por el hecho de ser seres humanos tienen derecho a salud, educación, protección y otros que garanticen su desarrollo integral en los ámbitos emocional, cognitivo, social y físico. La Convención ha aportado este avance en términos de perspectiva institucional, marcos legales y políticas que siguen estos principios de derechos humanos. Esto es importante ahora, porque derechos humanos como la educación son terreno de disputas muy fuertes y es importante recordar que son fundamentales, que son conquistas históricas y que, hoy por hoy, los pueblos salen a las calles para que no se los quiten.

Si la Convención sobre los Derechos del Niño es taaaaaaan importante, debe haber sido firmada y suscrita por todos los países del mundo, especialmente por los más “desarrollados”, ¿no? ¿NO?

Bueno… el único país miembro de la ONU que no la ha firmado hasta hoy es Estados Unidos.

No nos sorprende. Pero, ¿puede explicarnos por qué EEUU no ha suscrito la Convención? ¿O prefiere no hablar mal de un país que no se encuentra presente?

No conozco a fondo el sistema estadounidense y no me atrevería a hacer suposiciones. Sabemos que su gobierno viene de la tradición del “Estado mínimo”, la cual reduce la intervención estatal a lo mínimo indispensable, y que es la que de paso intenta imponer en otros países. Lo vemos en el campo de la salud y de la educación: la enseñanza superior en EEUU es totalmente privada, al igual que los sistemas de salud.

Bueno… dejando a un lado a los países “desarrollados”, donde los niños legalmente pueden comprar armas, pero no tienen acceso asegurado a la educación ni la salud, ¿podría explicarnos de qué se trata la campaña #LaEducaciónQueNecesitamos y qué relación tiene con los 30 años de la Convención?

Se trata de aprovechar el momento en que todo el mundo celebra este aniversario, para invitar a adolescentes y jóvenes de América Latina y El Caribe a que se expresen sobre cómo se encuentra el derecho a la educación en sus países. Queríamos que los balances sobre los avances en relación con la Convención vinieran no solo de autoridades y que, mediante una gran movilización vía redes sociales y medios de comunicación, se generen espacios para que niñas, niños, adolescentes y jóvenes expresen qué educación necesitan para el mundo que desean.

Pueden presentar sus miradas o sugerencias en videos de hasta tres minutos, o enviar dibujos, textos, canciones; lo ideal es que usen las formas de expresión que les parezcan más pertinentes, pues los lenguajes utilizados por las juventudes son cada vez más diversos y amplios. Eso se ha evidenciado durante las protestas recientes, que tienen una fuerte participación de jóvenes.

Hemos recogido hasta ahora cosas muy interesantes. Por ejemplo, desde México nos llegaron fotos de carteles con mensajes muy bonitos e impactantes sobre qué educación quieren y que fueron presentados en las calles, en el marco no solo del aniversario de la Convención sino del aniversario de la Revolución Mexicana, que es en la misma fecha; los jóvenes tomaron las calles con sus carteles, con puros mensajes sobre la educación. Por otro lado, recibimos también un texto súper profundo de un chico de Colombia, que incluso dos medios de ese país divulgaron y hasta le hicieron una entrevista, porque es muy raro que un adolescente detenga todas sus actividades para hacer una reflexión de este tipo. Recibimos también dibujos y videos de niños y niñas de Argentina, donde tenemos alianzas con organizaciones que trabajan con la infancia.

Lo más importante de la iniciativa es crear un espacio de diálogo con adolescentes y jóvenes que quieren expresarse. Y por la alta participación que tenemos, vemos que los jóvenes y adolescentes quieren y necesitan espacios para ser escuchados.

¿Hasta cuándo se puede participar en esta campaña?

Hasta el 31 de diciembre pueden enviarnos sus aportes. Algunos Estados presentarán sus avances al Comité de los Derechos del Niño y renovarán sus promesas con la Convención en una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, entre febrero y marzo del 2020. En ese marco queremos dar visibilidad a todos los aportes de las y los adolescentes y jóvenes que venimos reuniendo en la campaña; vamos a preparar un video y un dosier escrito, una galería con todos los aportes en nuestro sitio web… y tenemos la idea de implementar una exposición física con videos y diseños.

Ya, ya… ahora díganos, ¿quiénes son ustedes? ¿Qué es CLADE? No es que nosotros no lo sepamos; no, no… queremos dejar en claro que solo lo preguntamos para nuestros lectores.

CLADE es la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación y es, a su vez, una red plural de organizaciones de la sociedad civil de América Latina y el Caribe que luchan por el derecho a una educación pública, gratuita, transformadora, laica y sin discriminación (¡alguien haga que Jaime de Althaus lea esto, par favaaaaaaar!). A la vez, esa educación debe ser una responsabilidad de los Estados y un derecho para toda la vida. Tenemos como miembros foros nacionales que defienden el derecho a la educación en 16 países de la región, además de redes regionales y organizaciones internacionales. Cada dos años, todos los miembros de la Campaña se reúnen presencialmente en Asamblea Regional, para   reflexionar e intercambiar sobre los logros y desafíos pendientes, adoptando agendas políticas y compromisos conjuntos, para fortalecer nuestra lucha en ámbito regional y en cada uno de los países.

¿Y por qué la campaña se llama “#LaEducaciónQueNecesitamos para el mundo que queremos”? ¿Quiénes “queremos” qué mundo y quiénes “necesitamos” esa educación?

Al comenzar nuestra campaña, pensamos mucho sobre el eslogan; la idea es recuperar lo que fue el eslogan de las ediciones del Foro Social Mundial (FSM). En estos Foros, las personas que se reunían para reflexionar y plantear propuestas para mejorar la educación eran básicamente activistas, educadoras y educadores que beben de la teoría de educadores populares, sociólogos y filósofos como Paulo Freire, y defendían una educación más democrática y transformadora, hacia un mundo más justo, pacífico e igualitario. El primer Foro Social Mundial fue realizado en el 2001, como contrapunto al Foro Económico Mundial de Davos, reuniendo a movimientos sociales de todo el mundo para plantear caminos hacia la superación de un modelo económico, político y social que ya se encontraba en crisis, con la degradación ambiental, la concentración de riqueza, la profundización de las desigualdades, entre otros problemas. Desde la educación, se indagaba cómo esta puede contribuir para cambiar lo que no queremos en la sociedad, cómo se puede plantear una educación para transformar la sociedad por una con más justicia social, ambiental y económica. Es ahí que pudimos ver lo que queríamos conseguir con la campaña porque estas demandas históricas de la sociedad civil organizada siguen en las calles de nuestra región, en la mayoría de las veces movidas o apoyadas por estudiantes. Por ejemplo: en Chile, donde Los Pingüinos salieron a las calles para luchar por una educación pública y gratuita, pero articulando su lucha con la de los mapuches y de otros sectores sociales. Y eso pasa en otros países, donde los estudiantes han estado a la vanguardia de la defensa de la educación, de las luchas por las tierras, por los movimientos indígenas, por las mujeres, por la igualdad de género, por tener una educación sexual integral… son movimientos con un potencial muy fuerte y que se alían con las personas que históricamente han sido marginadas y han tenido menos acceso a sus derechos.

La juventud quiere recrear su propio futuro; por ejemplo, Greta Thunberg creó un movimiento muy grande en el ámbito internacional para luchar contra el cambio climático y sus efectos negativos, cuestionando nuestro modelo de desarrollo económico; también hay líderes jóvenes que están haciendo cosas increíbles en nuestra región, pero son invisibilizados, reprimidos y criminalizados. Ellos tienen que ser los protagonistas de la lucha por sus propios derechos. Es de todas estas reflexiones que vino el eslogan de la campaña.

Lo que vemos en los mensajes que recibimos de las y los adolescentes y jóvenes que participan en la campaña es una muy marcada necesidad de obtener informaciones sobre la igualdad de género, las identidades de género, las orientaciones sexuales diversas, la sexualidad, especialmente desde países que están negando a los niños y niñas el acceso a esta información, debido a barreras culturales preocupantes que tiene su origen en un fanatismo confesional muy fuerte. Es un neoconservadurismo que está surgiendo en los países, pero eso no viene de los jóvenes y adolescentes; ellos sí quieren una educación integral, ellos se reconocen como LGTBI o tienen amigos LGTBI y los quieren, saben que tienen derechos iguales a los suyos. Los movimientos conservadores que les niegan este tipo de información a los adolescente y jóvenes les están negando el mundo, les están negando una educación y un desarrollo integrales. Es muy bonito ver que los mensajes de adolescentes y jóvenes tienen muy claro sus deseos de acceder a este tipo de información y que sus escuelas sean más inclusivas para personas con distintas sexualidades y también para personas con discapacidades.

¿Y qué hay de los migrantes? Aquí en Perú estamos hasta el cuello de venezolanos…

Al principio, en nuestra campaña no teníamos en agenda la cuestión de la migración, pero se tuvo que integrar debido a que la realidad de América Latina está muy marcada actualmente por los movimientos migratorios y no podemos dejar de hablar de eso, de las personas que llegan con diferentes culturas, muchas veces escapando de contextos difíciles y no solo de la violencia sino también de vulneraciones de derechos muy diversas.

Lo que siempre decimos es que es una obligación de los Estados asegurar la protección de la infancia y la adolescencia, independientemente de su cultura y su procedencia. Eso está muy bien explicitado en la Convención sobre los Derechos del Niño.

La migración trae mucha riqueza para las escuelas, porque crea una convivencia diversa en la interculturalidad. Los Estados ponen la migración como un problema y no como una oportunidad, pese a que deberían crear políticas públicas para la inclusión de las personas migrantes, viéndolas como algo sumamente positivo para el sistema educativo.

Vivimos una época marcada por la crisis ambiental y humanitaria, la represión violenta por parte de los Estados, el regreso de la ultraderecha y la popularidad del reguetón. ¿La educación puede ayudar a resolver todos estos problemas (especialmente, el del reguetón)?

Hay una frase de Paulo Freire muy bonita: “la educación sola no cambia la sociedad, pero tampoco sin ella la sociedad cambia”. Es por esa línea que pensamos y reflexionamos. Asegurar ese derecho no va a cambiar todos los problemas que tenemos, pero la educación es un derecho humano clave, que dialoga con varios otros. Es a partir de ella que tenemos consciencia de nuestros derechos, que nos empoderamos, que nos informamos, que defendemos mejor a nuestras comunidades. Si tienes una buena educación, mejora tu derecho a la salud porque vas a saber cuidarte mejor. Si tienes acceso a conocimiento sobre tu cuerpo y tu sexualidad, va a establecer relaciones sexuales de manera más respetuosa y responsable.

Pero el derecho a la educación tiene que venir en paralelo con otras luchas. La educación es una herramienta de cambio de pensamiento; es por eso que defendemos una educación transformadora y para el pensamiento crítico, que mire las problemáticas sociales y que, en ese sentido, sea popular porque favorezca a las personas que están luchando por más derechos, por la inclusión y el respeto; incluso, para mantener nuestra humanidad. En ese sentido, nos parece importante no dejar que se pierdan nuestros sueños y proyectos, nuestra convivencia física, el disfrute, la alegría, la fiesta. Por eso, para esta campaña buscamos un logo que tuviera un estilo de arte urbano, con bastantes colores, con elementos de naturaleza, de amor, de expresión cultural.

¿Cómo definiría a la educación actual? ¿Cómo sería una educación ideal?

Lo que siempre defendemos es una educación pública y gratuita; esta puede no ser perfecta, pero tampoco se puede afirmar que no sirve o que no es buena. La educación pública y gratuita permite que haya una convivencia para una mayor diversidad, para una mayor democracia, para el desarrollo del respeto hacia las diferencias. Si tú tienes una educación segregada con escuelas pagadas que dependan del nivel económico de las familias, pierdes ese espacio de convivencia entre personas diversas.

Es verdad que, a pesar que las tecnologías han avanzado mucho, la metodología de la educación sigue siendo la misma de hace siglos: un profesor delante de todos, escribiendo en la pizarra, y todos los alumnos copiando. Se puede decir que la escuela ya no es un espacio tan atractivo ni pertinente para la juventud. Se puede decir muchas cosas que faltan en la educación, pero no podemos olvidar que el derecho a la educación primaria, secundaria y superior, como una responsabilidad de los Estados, está previsto en la Convención sobre los Derechos del Niño.

La educación nunca va a ser ideal porque el mundo y la sociedad no son ideales, pero mientras mantengamos la conquista de un espacio educativo común lo más democrático, público, universal y gratuito posible para que esos aprendizajes se den en la práctica, lo demás no será tan difícil de construir.

¿Qué opina de la brecha de calidad y de acceso entre educación privada y pública? ¿Cómo solucionarla sin tener que descuartizar ni despellejar vivos a los ricos en las plazas públicas mientras bailamos al son de esa canción que dice “porque el rico cada vez está más rico y el pobre cada vez está más pobre”?

¡Por fin nos hacen una pregunta interesante, después de hora y media de entrevista! Te explico: la segregación entre lo público y lo privado no es algo actual; es algo que viene desde la década de 1980, cuando la iniciativa privada tomó con fuerza la educación básica y se consolidó en muchos de nuestros países como la oferta con supuesta mayor calidad, generando  segregación, y haciendo que las familias más ricas matricularan sus hijas/os en las escuelas particulares, mientras que las personas con menos recursos y en mayor situación de vulnerabilidad eran las que quedaban en el sistema público. También los medios de comunicación apoyaron esto, retratando una educación pública en crisis, con estudiantes y docentes mediocres o vagos, mientras presentaban la educación privada como “de excelencia”.

En general es un tema complicado. Una escuela privada no tiene los niveles de violencia que tienen las escuelas públicas; por eso, muchas veces un padre o una madre opta por que sus hijos estudien en una escuela privada, porque sienten que es más seguro. Pero la escuela privada no ofrece oportunidades de convivencia en la diversidad. Por otro lado, hay baja de calidad tanto en la escuela privada como en la pública.

Por ejemplo, la educación secundaria, en muchos países de la región, se centra en hacer que el estudiante alcance buen desempeño en evaluaciones educativas estandarizadas o en pruebas para el ingreso a la universidad, y eso limita el aprendizaje en campos como el arte, la educación física, la sociología, las humanidades. En el sistema público, se impulsan reformas en la secundaria que buscan formar alumnos que sean mano de obra barata, funcionales para el mercado, mientras que, en las escuelas privadas de la élite para esta etapa educativa, se brinda una educación más completa y que facilita a que este estudiante pueda ingresar a la enseñanza superior y elegir su carrera, generando una diferencia muy marcada entre diferentes modelos de calidad para diferentes clases sociales.

La siguiente pregunta nos la envían desde la clandestinidad unos congresistas apristas que se han fugado para que no los atrapen por sus lazos con el narcotráfico: “¿Por qué el Estado tiene que brindar educación pública con el dinero de todos los peruanos? Si los pobres no pueden pagársela, ¿por qué tienen que pagar por ella los empresarios, que no tienen la culpa de que otros vivan en la pobreza porque son unos vagos?”

La educación como un derecho humano se establece en la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y en otros diversos instrumentos de derechos humanos, como el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales (DESC) y la Agenda de Educación 2030. Lo primero que hay que hacer es respetar estos instrumentos internacionales de derechos humanos, independiente de que a los políticos neoliberales no les guste. CLADE surge justamente con el propósito de que los Estados cumplan con garantizar este derecho. Independientemente de la situación de pobreza, raza, cultura, orientación sexual o identidad de género, todos somos seres humanos y, como parte de nuestra dignidad humana, tenemos el derecho a la educación.

El discurso de la antisolidaridad está presente en muchos países. Eso de que cada quien es responsable solo de sí mismo, o que la educación y los derechos del niño son responsabilidades exclusivas de la familia (como proponen los de “Con Mis Hijos no te Metas”), es una falacia. Es un discurso que busca contrarrestar el espíritu de solidaridad que está en la base de los tratados de derechos humanos, según los cuales todas y todos tenemos iguales derechos a desarrollarnos plenamente, a contribuir a nuestra sociedad y a vivir con dignidad. Los políticos, independientemente de la ideología que posean, no pueden ir contra los marcos históricos de la humanidad.

Esta otra pregunta nos la mandan por WhatsApp nuestros amigos fachos fujimoristas: “¿Por qué insistir en el derecho a la educación de la tercera edad, si ya se les pasó el tren y no se educaron cuando pudieron? ¿Por qué no mejor los metemos en guetos, los exterminamos y los convertimos en detergente o alimentos para pollos?

Hay una tendencia actualmente, que viene de la mano de la crisis más reciente del capitalismo, a segregar aún más a las personas mayores o adultos mayores, quienes son vistos como “no rentables” o como “no aprovechables” para el mercado de trabajo. Hay que tener en cuenta, en ese sentido, la disminución de los programas destinadas a estas personas: muchos de estos, por ejemplo, los que se implementaron en Bolivia o Brasil y bebían de los lineamientos de Paulo Freire, están siendo desmantelados por el modelo neoliberal que viene resurgiendo.

Por otro lado, quienes quieren acabar con los proyectos y programas educativos para las personas adultas y mayores conocen del potencial revolucionario que tienen movimientos como los que Paulo Freire impulsó en Brasil, alfabetizando a personas jóvenes y adultas de los lugares más lejanos y con menos recursos para que pudieran comprender su propia realidad, mucho más allá de solo aprender a leer y escribir; para que pudieran problematizar  sus desafíos, que buscasen entenderlos y darles respuestas. Las corrientes neoliberales saben del potencial que tiene este tipo de revolución desde la educación. En CLADE venimos actuando también en el campo de la educación de personas jóvenes y adultas, e incluso impulsamos consultas con los sujetos de esta modalidad educativa, para recoger sus miradas, desafíos y propuestas sobre la educación. Vemos que ahí también es muy marcada la discriminación que sufren estas personas, la cual se intersecciona con otras discriminaciones. Por ejemplo: el hecho de ser mujer, además adulta mayor y campesina, o con algún tipo de discapacidad, termina exponiendo a la persona ante discriminaciones que se entrecruzan y que muchas veces están invisibilizadas.

Y esta pregunta nos la mandan por twitter los terraplanistas del Partido Popular Cristiano: “Aparte de ser un invento de los comunistas masones feministas pro abortistas homosexualizadores terroristas, ¿qué es y cuál es la importancia de la educación no escolarizada, popular o comunitaria?”

Desde CLADE hacemos una reflexión acerca de que los espacios formales, no formales e informales de educación se complementan; unos no deben excluir a los otros porque cada cual tiene su propia importancia. Pero deben estar articulados de acuerdo al proyecto que defendemos para una educación en derechos humanos, reflexiva, democrática. En la mayoría de las veces, los centros de educación popular surgen de la ausencia del Estado en algunas localidades; es entonces que la propia comunidad, junto con educadores y educadoras, organizan este tipo de proyectos y elaboran experiencias muy ricas de educación cultural y popular en esos contextos.

Todo esto no debe ser confundido con la otra educación que está fuera del Estado, que es la educación privada o con fines de lucro. La educación popular no tiene fines de lucro; por el contrario, es una experiencia que surge de la propia comunidad por su necesidad de autoorganizarse y que, muchas veces, tiene esta apertura mucho más grande de construir proyectos, reflexiones y soluciones de manera colectiva y para las personas que más necesitan. Es por eso que este tipo de iniciativas nos parecen importantes y defendemos que se mantengan y tengan apoyo del Estado, porque es muy difícil sostenerse de manera autónoma. Es importante también que los profesionales de ese tipo de educación sean valorados, remunerados como cualquier otro. CLADE apoya estas iniciativas y defiende que las experiencias de educación popular inspiradoras se incorporen en el sistema formal y se aprenda de ellas.

¿Cuáles son los principales valores, principios o sentidos de la educación que deben ser impartidos para que el capitalismo salvaje y las Kardashian no se impongan en el mundo?

Esta reflexión la hicimos en el proceso de elaboración del documento “Educar para la Libertad” (aquí en español y aquí en inglés), donde consideramos algunos ejes fundamentales para una educación emancipadora y con una perspectiva de derechos humanos, que nos posibiliten caminar hacia mejores sociedades. Uno de estos ejes señala que la educación debe permitir asumirnos como sujetos sociales, es decir que desde la educación podamos conocer nuestras potencialidades, pero también reconocernos como sujetos afectados por el contexto y que también podemos afectarlo, transformando y problematizando nuestras realidades. También es importante que la educación te permita reconocer al otro como persona, como sujeto de derecho, como igual a nosotros y que también, a partir de este reconocimiento del otro, la educación sea democrática y dialógica, un espacio de encuentro para reflexionar sobre los desafíos y plantear soluciones en conjunto.

Todo esto no excluye que la educación nos enseñe el conocimiento acumulado por la humanidad en las diferentes áreas de las ciencias, humanidades, arte, cultura. Todos estos elementos deben estar en la educación; pero si hablamos de principios, hay que profundizar en una educación que permita emanciparnos y nos forme como ciudadanas y ciudadanos, como sujetos de derechos.

La educación también debe permitir reconocernos y reflexionar sobre el lugar que ocupamos en nuestra sociedad en un determinado momento/contexto político, social e histórico, y ver de qué manera podemos actuar participativamente según ese lugar para transformar nuestro entorno de manera positiva. Podemos hablar también de una educación decolonizadora, que nos abra la mente para pensar que todas las personas en el sistema educativo, en su diversidad, tienen sus propias riquezas, culturas, cosmovisiones, memorias y que todos estos elementos nos aportan importantes aprendizajes.

¿Cuáles de estos valores, principios o sentidos de la educación están atravesando por las peores crisis y por qué?

Con el tema de los movimientos fundamentalistas y conservadores, como “Con Mis Hijos No te Metas”, por ejemplo, se niega a los estudiantes tener acceso a información sobre su propia sexualidad; así, el principio de igualdad de género y el respeto a la diversidad sexual está siendo muy amenazado. Vemos que este tipo de movimiento va de la mano con la censura al pensamiento crítico en los entornos educativos, desde donde no se quiere hablar de educación con enfoque de género y tampoco se quiere que haya un debate democrático y plural sobre diferentes corrientes políticas.

En Brasil hay un movimiento parecido a “Con Mis Hijos no te Metas”, que se llama “Escola sem Partido”, y que busca prohibir el diálogo sobre género y sobre política en la educación. En Colombia vemos partidos políticos conservadores relacionados con grupos fanáticos confesionales, que propusieron un proyecto de ley similar para penalizar a los docentes que hablen sobre política en sala de aula. Como parte de la censura a estos debates pretenden inclusive prohibir el abordaje de autores de tendencia izquierdista en las escuelas, y esto de por sí ya es una postura política y no la neutralidad del sistema educativo.

Otro asunto es la militarización de las escuelas, como sucede en Brasil y Honduras donde hay proyectos de enseñanza cívico-militar. ¡Es un error que la labor pedagógica pase a manos de los militares!

Y todo esto se refleja en la represión y agresión física contra estudiantes, tal como sucede en Chile, donde queda claro que hay una criminalización y represión de la protesta como parte de las estrategias políticas de los gobiernos de impedir las transformaciones sociales exigidas por las y los estudiantes en las calles.

¿Qué opina del humor? ¿Es tan importante educar en el humor como educar en derechos humanos? ¡Diga que sí! ¡O no publicaremos esta entrevista!

Nosotros entendemos la ironía y el humor como un elemento que está muy en línea con las artes, con la creación artística. Un texto o un dibujo crítico que presente una sátira es algo artístico, es una forma muy creativa de interpretar y expresar la realidad. Nosotros defendemos una educación que abarque todos los ámbitos del desarrollo máximo de las personas y que estas puedan desarrollar también su lado artístico. A pesar de que no todos podamos ser artistas, sí tenemos el derecho a conocer los elementos del arte, a conocer una obra de teatro, de observar una pintura porque es parte del conocimiento acumulado de la humanidad.

Por eso nos parece fundamental el humor, así como otras formas de expresión innovadoras. Lo podemos ver en los mensajes de los jóvenes que salen a protestar, porque presentan en las calles carteles satíricos, mensajes provocadores y muchas veces utilizan su propio cuerpo como instrumento para expresarse. La educación sin el arte y la cultura no puede ejercer todo su potencial transformador, porque es desde ahí donde imaginamos otros mundos. El arte es contestatario por naturaleza, porque permite satirizar a los poderosos y ese es el “buen humor”, no el que se burla de los oprimidos y los marginados.

¿Quiere hablar de Bolsonaro? ¿O usted no habla mal de las personas? Y como de Bolsonaro no se puede decir nada bueno…

Jair Bolsonaro tiende a profundizar las fisuras y las diferencias sociales, a militarizar las escuelas y en estas últimas semanas nos hemos enterado que pretende hacer alianzas público-privadas para la educación en la primera infancia. No se puede dejar de destacar que el financiamiento para la educación viene disminuyendo, con la intención de fortalecer la educación privada. Él es favorable a políticas educativas que favorecen a empresas del sector educativo con fines de lucro, profundizan las desigualdades e incrementan la segregación social, como la política de “vouchers” que sucede en Chile, estimulando que cada familia elija la escuela privada que considere pertinente para matricular sus hijas/os, a partir de una prestación que les concede el Estado.

Bolsonaro tiene un proyecto político para destruir la educación pública y fortalecer la educación privada, y ataca a las universidades públicas con frases prejuiciosas y peyorativas, como que son espacios que no valen la pena, que son espacios para estudiantes vagos, que solo fuman marihuana, que no crean nada importante.

En esta entrevista usted ha mencionado a Paulo Freire como quien evoca al maestro Yoda. Como peruanos, queremos preguntarle si existe un educador y/o ideólogo tan importante como Freire pero que sea perucho o perucha. Y de haberlo, cuáles fueron sus aportes. ¡No vale evadir la pregunta!

Podría mencionarte a Óscar Jara, que es un sociólogo y educador popular peruano. Actualmente es Director del Centro de Estudios y Publicaciones Alforja, en Costa Rica, y Presidente del CEAAL. Ha trabajado en procesos de educación popular en todos los países de América Latina, impulsando una pedagogía basada en el pensamiento de Paulo Freire, con quien trabajó en varias oportunidades durante la década de 1980. Él promueve procesos de educación críticos, dialógicos, liberadores y que desarrollen nuestras capacidades de transformación social y personal, y que estén vinculados a procesos de organización y participación. Su propuesta se sustenta en una propuesta ética, política y pedagógica emancipadora. Es uno de los referentes mundiales para la teoría y la metodología de sistematización de experiencias como forma de producir aprendizajes significativos desde las prácticas.

Además de recomendar a nuestros lectores que participen en la campaña #LaEducaciónqueNecesitamos (link aquí) y que se suscriban a Deslengua2 (link aquí), ¿puede compartir con ellos algunos de los mensajes de su campaña caviar rojete quemallantas?

El objetivo de esta iniciativa es apoyar a los estudiantes para que puedan ser vistos como sujetos de derecho y participen en el debate sobre el derecho a laeducación y las políticas educativas en nuestra región. Algunos mensajes claves de los materiales, videos, textos y dibujos que hemos recibido de adolescentes y jóvenes de la región, son:

  • Se enfatiza la demanda por una educación pública de calidad y gratuita.
  • Se dice NO a la criminalización de la protesta estudiantil.
  • Se pide una educación sin límites para que puedan aprender más allá de lo básico.
  • Se pide una educación desde las visiones del Sur, es decir desde una mirada decolonizadora y latinoamericana.

Adolescentes y jóvenes quieren una educación laica, gratuita, inclusiva, humanística, igualitaria, democrática, sin bullying, universal, ambientalista, más humana, integral, solidaria, integradora, innovadora, creadora y transformadora, renovada, sin fronteras, que haga cumplir nuestros sueños, que salga de las cuatro paredes del centro educativo, que ayude a la participación ciudadana, que genere empatía, que propicie entornos de debate, que garantice pensamiento crítico, que enseñe a pensar y no solo a obedecer; diversa, lúdica, sin prejuicios, que desarrolle todos nuestros talentos, que cuente con la inversión adecuada.

A continuación, compartimos algunos mensajes de adolescentes y jóvenes peruanos y de otros países, que vienen participando en esta campaña con sus mensajes subversivos. ¡Con Stroessner, Pinochet y Videla, estos mocosos estarían dedicándose a cosas de su edad!

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