Por culpa cuarentena juntos aumentan los divorcios y peleas familiares

Agencias Vete y Pega la Vuelta.- Como consecuencia de la pandemia de coronavirus que acabará con la raza humana y con toda forma de vida en esta y 17 galaxias a la redonda (si no exageramos un poquito, nadie nos lee), familias enteras se han visto obligadas a pasar juntas más tiempo en casa, incluso algunas debido a la cuarentena impuesta por el MINSA.

Es entonces que esposos, padres e hijos, hermanos y hasta mascotas se han visto en la obligación de interactuar cara a cara por primera vez desde la invención del iPhone y el BlackBerry. Y esto ha originado que las personas conversen y se conozcan con mayor profundidad, con desastrosas consecuencias.

Tal es el caso de Herminia y Camilo, una pareja de esposos que ha solicitado a la Municipalidad de su distrito permiso para ir y tramitar su divorcio. «Llevo tres días conviviendo 24 horas diarias con mi esposo y la verdad es que no me había dado cuenta de lo aburrido que era hasta ahora», dijo Herminia mientras actualizaba el Tinder. “Me casé enamorada del hombre que me mandaba emoticones y stickers de gatitos, pero así, cara a cara, es incapaz de hilar dos frases consecutivas que tengan sentido”, agregó en el preciso instante que hacia match con nuestro reportero.

Una experiencia parecida es la de Jorge y Ana María, hermanos que al tener 19 y 17 años respectivamente, no conocían otra forma de interacción diferente a las redes sociales; ambos recién han dejado de mandarse WhatsApp en amixer y se han visto obligados a conversar. “Putamare, ‘ón, esto es la cagá”, nos dijo Ana María sumamente consternada. “Resulta que, aunque su cuarto está al lado del mío, solo conocía a mi hermano por mensajitos porque ni siquiera lo tengo en Facebook, así que casi casi como que no existe para mí. Y ahora resulta que, en dos días de desayunar, almorzar y cenar juntos, me vengo a enterar que este cojudo es militante del APRA, terraplanista, provida y encima hincha de Alianza”, comentó.

Finalmente Fido, un zalamero schnauzer (no, no hemos estornudado ni tenemos coronavirus; así es la raza del perrito), se sumó consternado a las declaraciones. “Mi humano se iba a trabajar a las 8am y regresaba a las 9pm y yo feliz porque me dejaba comida y la puerta abierta para ir a mear al jardín. Pero ahora que está todo el día en casa solo quiere jugar conmigo y no me deja tranquilo ni para lamerme las bolas. ¡Oe, yo soy un perro no un psicoanalista! ¡Anda a terapia o a Las Cucardas para atender tus carencias afectivas pero no me jodas la existencia a mí!”, añadió antes de pedirnos una galletita.

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