Tamales capitales

Todo inicia con una mala inversión. El voto es un capital; invertirlo en una organización criminal centralizada es tamal; mejor hacerlo en provincia, donde hay más presa y menos amarre. No olvidemos que Lima es el Perú y el Perú es una humita salada a media cocción.

Si quieres ver ganancias tienes que invertir. Por eso, cuando sea presidente oficializaré el consumismo como la nueva religión, donde los centros comerciales, que no pagarán impuestos, serán los únicos templos y las marcas los nuevos santos. Quién se oponga, será ajusticiado por la santa adquisición: los bancos le embargarán todos sus bienes dejándolo sin autoestima, muerto como yo, pero socialmente.

Soy el candidato del neocaravelismo. En mi gestión primará la igualdad de beneficios, pero solo para la gentita de las neohaciendas de San Isidro. El resto que siga su naturaleza y sea peón, igual, son ciudadanos de séptima clase y ni siquiera saben lo que significa ir de shopping ¡OMG!

Recuerden queridos caravelovers, el socialismo no funciona; si nadie es rico todos somos pobres y si todos somos pobres es porque queremos. Mejor envolvamos pólvora en hojas de plátano e incendiemos las casas de los que permiten el abuso de las transnacionales, o sea nosotros.

COMENTA Y RAJA A CONTINUACIÓN:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.